Un disco duro portátil o disco duro externo es una unidad de disco duro que es fácil de instalar y transportar de una computadora a otra, sin necesidad de consumir constantemente energía eléctrica o batería.
Desde que los discos ópticos se han extendido como almacenamiento barato, se ha cambiado la filosofía de tener el mismo tipo de almacenamiento de discos intercambiables tanto para almacenamiento como para copia de seguridad o almacenamiento definitivo.
Antes normalmente eran discos magnéticos o magneto-ópticos. Ahora se tiende a tener el almacenamiento óptico para un uso más definitivo y otro medio sin discos intercambiables para transporte. Este el caso de las memorias USB y los discos duros portátiles.
Un disco duro portátil puede ser desde un microdisco hasta un disco duro normal de sobremesa con una carcasa adaptadora. Las conexiones más habituales son USB 2.0, USB 3.0 y Firewire, menos las SCSI y las SATA. Estas últimas no estaban concebidas para uso externo, pero dada su longitud del cable permitida y su capacidad de conexión en caliente (hot-plug), es posible usarlas de este modo.
Tipo de almacenamiento: disco duro mecánico o memoria sólida SSD
A día de hoy, el formato predominante en los discos duros portátiles han sido losdiscos mecánicos, que durante décadas fueron la principal forma de almacenamiento en la informática moderna. Este tipo de discos duros son más económicos y tienen una buena velocidad de transmisión de datos. El problema que presentan es que al tener piezas mecánicas, si el dispositivo recibe un golpe puede romperse y quedar inutilizado, aunque las carcasas vienen ya preparadas para este tipo de accidentes. A su favor tienen además una mayor capacidad de almacenamiento.
Por otro lado, tenemos los SSD o unidades de estado sólido. Un formato que de momento se usa principalmente como unidad interna y donde algunos fabricantes como Samsung ya están apostando fuerte. Este tipo de discos duros destaca por no tener piezas mecánicas por lo que son menos susceptibles de romperse. Además, son más silenciosos y mucho más rápidos a la hora de transmitir datos, por lo que resultan ideales para usarlos como unidad de arranque. El problema es que a día de hoy no ofrecen una capacidad de almacenamiento similar a los discos mecánicos y su precio es más elevado.
Espacio de almacenamiento: de los 500 GB a los 2 TB
En cuanto a la capacidad de almacenamiento, podríamos aplicar el axioma de “cuanto más grande mejor” pero nos equivocaríamos. Es bueno saber para qué vamos a utilizar nuestro disco duro y si necesitamos realmente o no tanto espacio. ¿Vamos a almacenar datos como fotografías o películas de forma permanente? Entonces nos conviene un dispositivo de 1TB o 2 TB. ¿Vamos a mover datos de un sitio a otro como si se tratara de una especie de pendrive? Quizá nos convenga un disco un poco más pequeño de 500 GB o más.
De todos modos, la tecnología avanza muy rápido, y los archivos crecen en tamaño a medida que aumentan de calidad. Hoy puede parecer mucho un disco de 2 TB (o de 3 TB o más), pero pensemos que siempre llegaremos a utilizarlos por completo. Y mientras no lo hagamos, hacerles particiones “estratégicas” ayuda a racionalizar el espacio.
Muchos ya estamos familiarizados con la jerga informática y sabemos cuánto es un GB pero ¿sabemos cuánto es un TB? Para quien no lo sepa, recordarle que estamos hablando de un TeraByte, o lo que es lo mismo, 1000 GB. Es decir: más de 250.000 canciones en buena calidad, más de 300 episodios de nuestras series favoritas… Por eso, si vamos a ir almacenando archivos como si fuera una biblioteca, quizá nos convenga una capacidad de esta magnitud. Si vamos a mover datos, eliminarlos y volver a copiar otros, seguro que nos conviene algo más pequeño.
Alimentación externa o conexión directa por USB
Otro punto donde conviene fijarse es en la fuente de alimentación. Por un lado tenemos discos duros que vienen con una fuente externa. Es decir, un aparato más en la mesa… y otro conector más en el enchufe. Lo bueno de este tipo de modelos es que generalmente ofrecen una mayor capacidad y su precio es algo más económico.
Por otro lado tenemos los discos duros que se alimentan exclusivamente por el USB. Tienen la ventaja de que son más cómodos de usar y por tanto también fáciles de transportar. El inconveniente que tienen es que son un poco más caros en relación con los anteriores si buscamos una capacidad de almacenamiento similar.
Por lo tanto, si no vamos a mover mucho el disco duro y no nos importa tener una fuente de alimentación externa conectada, los primeros son lo que buscamos. En cambio, si vamos a mover mucho esa unidad y no nos importa sacrificar un poco el espacio, lo mejor es un disco duro alimentado por USB.
Conectividad: USB 2.0, USB 3.0
La velocidad a la que transmitimos nuestros archivos es una cuestión importante.La mayoría de usuarios tendremos más que suficiente con la relación de datos que ofrece el USB 2.0 pero posiblemente los más sibaritas y, por supuesto, los profesionales buscarán opciones más rápidas como el Firewire o el USB 3.0.
Por supuesto, tendremos que asegurarnos que tenemos un conector de esas características en nuestro ordenador. De nada nos vale, por ejemplo, tener un disco duro 3.0 si donde vamos a conectarlo sólo tiene 2.0.
Si en cambio queremos olvidarnos de los cables, algunos fabricantes ofrecen discos duros con conectividad Wi-Fi, con los que podemos transmitir archivos a través de nuestra red local inalámbrica. Algo muy útil si queremos utilizar esta unidad en varios ordenadores de un mismo hogar y no queremos cambiarlo de sitio.
Si tiene dudas o preguntas consúltenos a solucints@yahoo.com, atendemos a domicilio en Tegucigalpa y hacemos envíos a todo Honduras.


No hay comentarios:
Publicar un comentario